La vivienda se financia a través de tres fuentes: subsidio
estatal, ahorro del postulante y un crédito hipotecario,
en caso de ser necesario. Un Subsidio Habitacional es una ayuda
directa que otorga el Estado a familias cuya capacidad económica
no les permite adquirir por sí solas su vivienda. Este
subsidio complementa el ahorro que necesariamente deben tener
quienes postulan, y el crédito hipotecario que puedan
solicitar. El subsidio no se devuelve y se entrega por una sola
vez. Quien accede a una solución habitacional a través
de este subsidio, adquiere el compromiso de darle a su vivienda
un destino habitacional. No se considera cambio de destino la
instalación de un pequeño comercio, taller artesanal
o el ejercicio de una actividad profesional, siempre que subsista
el fin habitacional.
Los requisitos básicos para postular son:
• Ser mayor de edad
• No ser propietario (ni el interesado ni su cónyuge)
de una vivienda, ni haber recibido antes un subsidio habitacional;
ni haber sido propietario de una vivienda adquirida con aplicación
de subsidio habitacional
• No pueden postular simultáneamente marido y mujer,
aún cuando se encuentren separados de hecho. No se puede
postular a distintos programas
• Para postular al subsidio no se requiere antigüedad
laboral, pero para tramitar un crédito hipotecario se
exige a lo menos 12 meses
• Tener el ahorro mínimo exigido para el tipo de
subsidio y el valor de la vivienda a la que se quiere optar
• Estar inscrito en el Registro Único de Inscripción
(RUI) del Serviu
La selección se realiza por estricto orden de puntaje
entre los postulantes que cumplen con los requisitos y documentación
exigidos. Este puntaje se obtiene sumando distintos factores,
tales como el grupo familiar, el ahorro y la ficha CAS, entre
otros. La Ficha CAS no es obligatoria ni constituye requisito
de postulación, pero si se dispone de ella y su puntaje
es inferior a 636 puntos, se obtiene puntaje por este concepto.
Los resultados de la selección se publican en
diarios de circulación nacional o regional.